MIndfulness y TDAH, esa extraña y eficaz pareja

 

El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, más conocido por sus siglas TDAH, se caracteriza por un aumento de la actividad motora que no se justifica atendiendo a la edad del niño, unido a déficits en la atención y concentración y una mayor impulsividad, que dificultan el rendimiento académico.

En los últimos 10 o 15 años el número de niños y niñas diagnosticados con TDAH ha ido aumentando significativamente. Esto ha provocado un sinfín de debates tanto en fórums profesionales como en los medios de comunicación, donde se ha llegado a decir que se trata de un trastorno inventado y que es fruto del estilo de vida moderno.

Nada más lejos de la realidad, en 1845, el psiquiatra Dr. Heinrich Hoffmann publicó un libro de poemas infantiles en el que se describían dos casos de TDAH, lo que mostraba la preocupación de la comunidad psiquiátrica por este trastorno que, en aquel entonces se asociaba con posibles lesiones cerebrales.

Mas recientemente, el Dr. Russell Barkley postula que los Los niños con TDAH presentan problemas para mantener la atención de forma prolongada, tienen dificultades para planificar y mantener objetivos y para inhibir respuestas (o controlar impulsos). A menudo muestran un comportamiento problemático (incumplimiento de instrucciones, agresividad, etc.) que puede confundirse con el de niños mimados o malcriados. Lo cual suele crear incomprensión tanto alrededor de los niños como de los padres de estos niños.

Los tratamientos más utilizados en la actualidad son los medicamentos (estimulantes) y la terapia conductual. Sin embargo, ambos tienen limitaciones. Los medicamentos solo funcionan a corto plazo y pueden tener efectos secundarios. El entrenamiento conductual se aplica a los padres, pero es muy difícil de seguir, a veces porque los padres pueden también mostrar síntomas de TDAH o simplemente por la dificultad que entraña llevarlo a cabo de forma consistente en situaciones de cansancio prolongado o estrés. 

En cualquier caso, ambos métodos requieren control externo y estos niños crecen sin aprender estrategias de autocontrol. Además, el uso habitual de castigos desemboca frecuentemente en un importante deterioro de las relaciones padres-niños y un elevado nivel de estrés en los padres. Esto ha hecho que se busquen tratamientos alternativos y/o complementarios a la medicación, pero que se centren en los déficits centrales de los niños con TDAH, que son la inatención y la impulsividad.

Uno de estos tratamientos alternativos es el entrenamiento  en técnicas de Mindfulness. En la actualidad este tratamiento está siendo estudiado en clínicas y universidades de EEUU y otros países europeos y los resultados son muy alentadores.

Entre otros, se ha concluido que el entrenamiento en Mindfulness para padres mejora las relaciones con los hijos y se incrementa la satisfacción como padres. (Singh 2010).

Se ha demostrado que los adultos que realizan el entrenamiento en Mindfulness mejoran considerablemente el procesamiento atencional (Jha  2007, Semple 2010, etc.)  y  que los adultos con gran experiencia en meditación muestran una mejor la capacidad de concentración y de inhibición de respuestas automáticas comparadas con personas que no meditan. (Van der Hurk et al. 2010).

Inself ha creado un programa cuyo objetivo es, precisamente, entrenar a los niños con TDAH en las técnicas de MIndfulness para dotarlos de herramientas de autocontrol y aumentar su capacidad de concentración y atención. En paralelo, se entrena a los padres que se benefician de la reducción de estrés y la mejora de las relaciones con sus hijos.